miércoles, 8 de julio de 2020
"La Pandemia de Pandora" (Novela testimonial digital)
En marzo de 2020 Argentina entró en Pandemia. El COVID – 19 había penetrado en nuestro territorio. El virus proveniente de Wuhan, China, se había expandido por el mundo provocando miles y miles de personas infectadas y fallecidas. Las informaciones provenientes de Italia y España causaron pánico y el país ingresó a una cuarentena necesaria y obligatoria. Repentinamente el ritmo de vida de los argentinos se vio alterado y Buenos Aires, como tantas capitales del mundo, se convirtió en una ciudad fantasma. Por eso mismo, este libro, es el producto de lo vivido en ese tiempo breve, entre marzo y abril, y fue escrito en cuarentena para dar una visión y un enfoque de los acontecimientos.
Si bien el relato sigue, a manera de crónica, los datos estadísticos del avance del virus en el planeta, en realidad, esos datos son secundarios para los fines de este libro. Habrá mucho ensayo y literatura sobre el tema, por eso mismo, aquí, el autor persigue el fin de comunicar ideas que contribuyan a clarificar el pensamiento de sus lectores. Para ello conjuga distintos puntos de vista que proviene del grupo de amistades del narrador principal, uno de ficción y otro real.
En el desarrollo de la trama, el autor apela a todo tipo de información de interés que seleccionó de los medios de comunicación y de redes sociales para ilustrar su propio cuadro existencial. Y los incorpora siempre dentro de una estructura narrativa diaria al desenvainar temas profundos relacionados con los hábitos y las costumbres, con pensamientos perdidos en el tiempo y en el espacio, con una visión futurista de lo que vendrá después del coronavirus. Las referencias literarias, cinematográficas, incluso, la música y el rock contemporáneo, también se hacen presentes en los análisis culturales, como una visión no solo estética, sino también humana de la vida.
Es así que durante la primera semana de marzo del 2020 llegaron, a Buenos Aires, noticias que rápidamente preocuparon a un mundo en estado de crisis terminal. Dirán que el orbe siempre lo estuvo, que más de una vez caminó por el borde del abismo, pero nunca como ahora. Un vacío de estadistas y líderes solo podía generar más incertidumbres y zozobras a un mundo ordinario y conformista. Y dentro de este esquema de inseguridad permanente hubo que enfrentar el riesgo de una nueva guerra. Más de uno había anticipado una futura acción bélica, no convencional y silenciosa, expandiéndose en el aire con forma de virus. Y así fue. No hizo falta un Dios para el vaticinio. El mundo pedía sacudir el tablero para reposicionar a los países dominantes. Hablar de una nueva Guerra Fría, esta vez entre EE.UU. y China, nos puede parecer hasta ingenuo. El mundo occidental estaba altamente acosado por el monstruo de ojos rasgados. Y algo debía suceder. Provocado por uno o por otro, por ambos o por todos. Como en los enfrentamientos bélicos tradicionales, con el tiempo vendrían los daños colaterales, solo que esta vez, a diferencia de otras guerras, con efectos de destrucción masiva en todo el planeta tierra.
Esta versión mía, no tiene la más mínima pretensión de aclarar las dudas, en todo caso pretende alimentarlas, para que cada uno sea capaz de encontrar por sí mismo las repuestas. Y si no las hay, la de no aceptar mansamente lo que los Estados y los medios de información han pretendido imponer. Como tantos otros hechos relevantes de nuestra historia humana, jamás conoceremos (o, al menos, en lo inmediato) la verdadera causa de la pandemia. Pero como ya está sugerido, el tema apenas representa un motivo lateral para discernir sobre otros tópicos acuciantes.
El grupo de amigos que aparece en escena son parte del mundo real, excepto alguna que otra excepción. Incluso algunos nombres son seudónimos del autor cuando escribe en redes sociales. Como fuera, este libro persigue el fin de ahondar sobre temas varios que tienen que ver con el entorno real de los protagonistas, preocupados por nuestra historia, nuestra política y, sobre todo, por nuestra manera de ser.
La Pandemia de Pandora es eso, un cuadro sociológico de las costumbres argentinas, con sus variables lingüísticas, con su pensamiento, a veces, fanatizado de los hechos, y con su libre albedrío para buscar la verdad, aún, cuando esa verdad representa no solo tantas verdades, sino también a muchos engaños individuales y colectivos.
Carlos Cabrera, San Miguel, abril 19 de 2020
Solicitar pdf a: caballitosdeajedrezeditorial@gmail.com
vizcondedelujanytoledo@gmail.com
martes, 30 de junio de 2020
"Antígona, Civilización y Barbarie"
La
versión de la Antígona de Leopoldo Marechal propone la rebeldía femenina contra
el poder patriarcal y la ley hecha por los hombres. Las connotaciones
universales de la obra de Sófocles han hecho que la versión original se
multiplicara con variaciones de tiempo y espacio, inmortalizando así la
condición central de la protagonista femenina, tal como lo sugiere Jennifer Duprey (2013) “The myth of Antigone is trans-historical,
that is, it travels across history, not outside it”. [1][1]
Antígona Vélez es un
canto a la soledad, a sus valores, a su espíritu de lucha, a la fuerza del
destino y al libre albedrío. Puesta en las tierras donde se acaba la
civilización frente al territorio bárbaro, otra vez resurge el mundo del mito en
un espacio todavía virgen y salvaje proponiendo un doble análisis, el de la
ficción y el de las circunstancias políticas. Por un lado, la Antígona trasgresora
y libre del diecinueve, cuya dimensión humana abre un vínculo atemporal con el
mito, estableciendo sus coordenadas en el límite de lo racional y la sin razón,
no sólo por esa sensación de vacío existencial que propone la soledad infinita
a sus personajes, sino porque allí, en un ambiente rústico, violento y
masculino, una mujer valiente podía adquirir una fuerza distintiva,
diferenciada del modelo y de la época. Por el otro, Marechal supo como adecuarlo a una realidad
socio-política contemporánea a su
producción literaria. En un ámbito caratulado como populista parecía difícil
una opción poética capaz de crear un espíritu inquebrantable y femenino. Eva
Perón lo intuyó así y motivó al autor a descifrar una versión argentinizada, en
el preciso instante en que la mujer accedía al derecho del voto popular.
Por lo tanto, la
obra nos propone una doble alternativa de análisis: La condición subordinada de
la mujer en el siglo XIX y esta otra, la de su inclusión literaria en época de
Perón como ejemplo de lucha, en el preciso instante en que la mujer daba un
salto de calidad, siendo Antígona, modelo para ser imitada.
Un año antes de Antígona
Vélez, en un previo acercamiento a la tragedia griega, Marechal estrenaba, en
la Facultad de Derecho, una adaptación de “Electra”[2].
Del mismo modo poco tiempo después aparecía la versión de “Medea” a través de “La
Frontera” de Cureses [3].
No son fortuitas ni ocasionales las representaciones argentinizadas de las
obras clásicas de origen griego. El texto original de Antígona había sido
extraviado por la primera actriz Fanny Navarro, razón por la cual Eva Perón
pidió expresamente a Marechal a que reescribiera la obra para ser representada [4].
“Algo se transformó en el camino cuando
apareció la figura de Eva, la amada de los pobres, la Diosa Atenea reencarnada
en la pampa argentina, una Antígona viviente y liberada de todo prejuicio” [5] (Cabrera,
2017); así, a pedido del oficialismo,
se presentó la adaptación de la obra de Sófocles, adjudicándose el Premio
Nacional de Drama. El Teatro Nacional Cervantes albergaría, de este modo, el
significativo valor de haber representado por vez primera la versión nacional
del original griego, la mujer decimonónica, trasgresora y libre, cuya dimensión
humana abría un vínculo atemporal con el mito y con la expresión universal de
la literatura. Antígona Vélez se estrenará el 25 de mayo de 1951 en Buenos
Aires [6]; una fecha apropiada para rubricar la defensa
del carácter nacional de la cultura en contacto con el mundo clásico.
[1]“El mito de Antígona es transhistórico, es decir, viaja a través de la historia, no fuera de ella”.
[2]
Electra de Eurípides, la
más acabada de las tres versiones griegas (además de Esquilo y Sófocles) por
acción y construcción psicológica.
[3]
La Frontera de David
Cureses, galardonada con el Premio Argentores 1960 al mejor drama, fue
estrenada en el Teatro El Gorro Escarlata el 2 de diciembre del mismo año.
[4]
Martínez Gramuglia, Pablo; “Mito, política y usos políticos del mito:
Antígona Vélez”; Cuadernos del
CILHA - a. 8 n. 9 - 2007 (41-50).
[5] Cabrera, Carlos: “La noche de los cuadernos rotos”,
Ediciones Felicitas, Buenos Aires, oct. 2017, pág. 110.
[6] Antígona Vélez
guarda una anécdota curiosa: Marechal había entregado los originales de su obra
al secretario de informaciones del peronismo Raúl Alejandro Apolo. Extraviada y
sin duplicado estaba destinada a fenecer. El funcionario reclamó varias veces a
Marechal que reconstruyera el texto. No hizo caso, hasta que intervino Evita
expresándole su deseo de ver la obra representada. Se estrenó con apenas diez
días de ensayo bajo la dirección de Enrique Santos Discépolo. Había orden de
estrenarla en fecha patria. Según la crítica la presentación fue un desastre
pero el libreto salió indemne.
miércoles, 24 de junio de 2020
24 de junio Aniversario del Nacimiento de Ernesto Sábato
"Si cambia la mentalidad del hombre, el peligro que vivimos es paradójicamente una esperanza. Podremos recuperar esta casa que nos fue míticamente entregada. La historia siempre es novedosa. Por eso, a pesar de las desiluciones y frustraciones acumuladas, no hay motivo para descreer del valor de las gestas cotidianas. Aunque simples y modestas, son las que están generando una nueva narración de la historia, abriendo así un nuevo curso al torrente de la vida.
La pertenencia del hombre a lo simple y cercano se acentúa aún más en la vejez cuando nos vamos despidiendo de proyectos, y más nos acercamos a la tierra de nuestra infancia...a aquel ínfimo pedazo de tierra en que transcurrió nuestra niñez, en que tuvimos nuestros juegos y nuestra magia, la irrecuperable magia de la irrecuperable niñez. Y entonces recordamos un árbol, la cara de algún amigo, un perro, un camino polvoriento en la siesta de verano, con su rumor de cigarras, un arroyito. Cosas así. No grandes cosas sino pequeñas y modestísimas cosas, pero que en el ser humano adquieren increíble magnitud, sobre todo cuando el hombre que va a morir sólo puede defenderse con el recuerdo, tan angustiosamente incompleto, tan transparente y poco carnal, de aquél árbol o de aquel arroyito de la infancia...hay algo en el ser humano, allá muy dentro, allá en regiones muy oscuras, aferrado con uñas y dientes al pasado, a la raza y a la tierra, a la tradición y a los sueños que parecen resistir...vuelven a mi memoria imágenes de hombres y mujeres luchando en la adversidad...una criatura que sólo sobrevive por la esperanza..."
Ernesto Sábato, "La Resistencia"
Foto Casa Museo de Don Ernesto, Santos Lugares, Provincia de Buenos Aires
sábado, 20 de junio de 2020
Argentina a.CV. / d.CV.
Entre los años 2010 y 2012, siendo parte de la Agrupación "Martín Fierro", Argentinos/as en Valencia , construí este blogg como parte de nuestro trabajo para la Provincia 25, Argentinos en el Mundo. El objetivo fue desarrollar y difundir nuestra historia y cultura literaria, como una manera de acercar a los compatriotas y a los pueblos. En ese tiempo nuestro país había ingresado en la última fase de los gobiernos kirchneristas y, el mundo, gradualmente ingresaba a un nuevo horizonte incierto, sobre todo, bajo los efectos de la crisis económica internacional del 2008 y los sucesivos actos de terrorismo musulmán que, más pronto que tarde, dejaban abierto un nuevo campo de batalla internacional basado en la economía globalizadora, el desarrollo de la tecnología y la expansión del mercado chino.
Habiendo concluido el doctorado en la Universidad de Valencia, regresé a mi país (muchos investigadores y científicos retornaron de la mano del gobierno de Cristina Kirchner), y volví a las aulas, mi espacio natural desde mi condición docente.
Aquel blogg de cultura nacional quedó virtualmente interrumpido a comienzo del 2013, con la idea fija de volver en alguna ocasión. En este tiempo invisibilizado me dediqué de lleno a mi trabajo y comencé a publicar material de investigación y literario como una manera de catarsis en época de macrismo.
Lo más reciente, esta posibilidad de generar proyectos de lectoescritura popular desde la Sociedad Argentina de Escritores, Filial San Miguel. Durante el 2019 tuvimos una actividad frenética de presentación de libros de autores / autoras de la región, ferias de libros (Malvinas Argentinas, Merlo y Bella Vista), cafés literarios y, por supuesto, promoviendo en las escuelas el arte de la escritura.
Bien sabemos que el libro es nuestro reducto, nuestro pequeño espacio para transmitir conocimiento, ideas y formas de vida. Un arma de lucha frente a otros medios que poseen mayor poder de difusión. Escribir es una herramienta poderosa, difundir lo escrito un acto de fe maravilloso. Y la utopía continúa, ahora en este tiempo enrarecido que he llamado, Argentina, antes y después del Corona Virus, como una manera de encontrar una frontera más precisa entre el siglo pasado y, este otro, el que acaba por comenzar, a la manera de Hobsbawm, después de un largo siglo XX.
Bienvenidos al 2020, Año 1 del Corona Virus.
Carlos Alberto Cabrera
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